Historia

     El Real Gremio de Halconeros, es una agrupación de cetreros vinculada a la Monarquía hispánica, desde hace al menos mil años. El Rey  D. Fernando el Católico mandó alojar este distinguido gremio, en los antiguos  Carabancheles de Madrid, hoy plenamente incorporados a la capital de España, siendo unos de sus distritos más populares.

 

         La cetrería es la forma más equilibrada de practicar el arte cinegético, llegando a ser, en tiempos, de tan elevada consideración, que sólo podía ser practicada por Reyes y Nobles. Se ve adornada, además, por altos valores culturales, diplomáticos y testimoniales, que se ven reflejados en las viejas crónicas, que relatan la historia de las antiguas Cortes europeas.

 

         Los Reyes españoles siempre distinguieron la labor de sus halconeros, que servían bajo la jurisdicción del Halconero Mayor, dedicados al adiestramiento de las aves de presa y a la preparación  de las brillantes jornadas de cetrería, que disfrutaba el Rey, la Corte, y el pueblo de Madrid, tanto en la Casa de Campo, como en verano, en las inmediaciones de Aranjuez, y en los concejos manchegos de Borox y Seseña.

 

         Los halconeros eran elegidos entre las familias Nobles de los antiguos reinos españoles y antes de incorporarse al servicio de Su Majestad, debían demostrar sus maestrías en el arte de la cetrería y en solemne ceremonia pública, jurar fidelidad al Rey. A partir del siglo XVII, pertenecer al Gremio de Halconeros era una distinción tan apetecida, que los Reyes permitieron la concesión de hasta 50 títulos de Halconero Honorario, para honrar a determinadas familias a las que se quería distinguir.

 

         En la actualidad, el Real Gremio de Halconeros se ha restaurado bajo el Alto Patronazgo de S. M. el Rey de España, conformando la agrupación cinegética más antigua del mundo. Son sus principales objetivos, la divulgación y recuperación de las tradiciones que unieron a la antigua Real Caza de Volatería, con la Casa Real de España y la Villa de Madrid.   Emular el servicio prestado por los antiguos halconeros que sirvieron leal y fielmente a sus monarcas. El estrechar los lazos históricos que unieron las antiguas culturas árabes, con la cultura española, a través del arte de la cetrería. Así como la divulgación de la cetrería, como modalidad venatoria ancestral, de escasa incidencia sobre las especies cinegéticas y de carácter selectivo y no masivo. Un arte sutil y magnífico, expresión cultural de primer orden, basado en el conocimiento y respeto por el Medio Natural y especialmente por las aves rapaces. Una actividad que nos recuerda, que el Hombre, una vez, vivió integrado en la naturaleza.